Los principios rectos de los empresarios confucianos

Por Max Lu

 

Los valores tradicionales confucianos —”benevolencia, rectitud, propiedad, sabiduría y confianza”— suenan como nociones bastante rígidas hoy en día, quizás más adecuadas para un erudito refinado de la literatura que para un empresario go-go.

Pero a pesar de que a veces nuestra mente relaciona estos valores solo a personas altruistas, abundan los casos a lo largo de la historia china de empresarios confucianos que construyeron vastos imperios comerciales basándose en esas ideas.

A continuación te contaremos la historia de personas que tuvieron mucho dinero y una alta posición de poder, y aún así conservaron sus valores y principios.

Para los empresarios confucianos, el derecho hace el poder

Este es el caso de Hu Xueyan, un banquero que hizo todo lo posible para ser justo y cumplir con un compromiso, contrario a las convenciones de la época.

“La credibilidad es la segunda vida de un hombre”, dijo Hu una vez y lo demostró como propietario y operador del Banco Fookang. Este fue el lema de muchos empresarios confucianos de renombre.

Durante la dinastía Qing, Luo Shangde, que a menudo era llamado a la batalla, necesitaba un lugar para almacenar las 12.000 monedas  de plata que había acumulado de toda una vida de servicio militar.

Se estaba preparando para una nueva campaña en Jiangsu y no podía llevar las monedas con él, ni podía encontrar una persona confiable para dejarlas durante la guerra. Así que finalmente se encontró con Fookang Bank.

Hu, el dueño del banco, le prometió a Luo que guardaría su dinero y no se quedaría con el si Luo moría en la batalla y además insistió en pagarle a 3.000 monedas de intereses durante tres años.

Confucian businessmen followed the principles of 'benevolence, righteousness, propriety, wisdom, and trust.'
Durante la dinastía Qing, Luo Shangde, que a menudo era llamado a la batalla, necesitaba un lugar para almacenar los 12.000 monedas de plata que había acumulado de toda una vida de servicio militar. (Imagen: vía Dominio Público)

El peor temor de Luo se hizo realidad durante la batalla: fue herido de muerte. Pero, en su testamento, había pedido a amigos de su ciudad natal que fueran al banco Fookang y recuperaran el dinero para su familia.

Llegaron al banco sin recibo y fueron rápidamente rechazados. Pero Hu se enteró del asunto y comenzó a hacer averiguaciones. Después de confirmar que los hombres eran quienes decían ser, liberó los 15.000 monedas sin dudarlo.

La noticia se extendió como la pólvora, y el Banco Fookang se convirtió en el banco más buscado del país porque muchos otros financieros se habrían quedado con el dinero después de que el cliente muriera. Como resultado, las sucursales de Fookang Bank surgieron en toda China.

Entrega de las riendas

El banquero Qiao Zhiyong construyó un imperio comercial de decenas de millones de monedas de plata, controlando puertos, bancos y muelles alrededor de China. Como resultado de toda su obra, se conservó la Mansión de la Familia Qiao, un ejemplo clásico de la arquitectura del norte de China.

Un día, Qiao conoció a Yan Weifan, un gerente de sucursal bancaria incomprendido y despedido por un antiguo empleador. Qiao vio el talento oculto de Yan y envió a ocho hombres para llevar una invitación y una silla sedán a la puerta de su casa y esperar. Yan al no salir de su casa, el hijo de Qiao se acercó respetuosamente y le explicó cómo su padre se veía cerca y lejos para los hombres talentosos.

Yan se conmovió y aceptó una entrevista, pero se negó a sentarse en la silla sedán por modestia.  Así que en su lugar, pusieron su ropa y sombrero en la silla mientras los dos hombres montaban a caballo.

A Yan se le otorgó la mejor hospitalidad en la casa de Qiao, y Qiao vio que Yan era un joven educado, agudo y con los pies en la tierra. El hecho de que solo tuviera 36 años aumentó aún más la apreciación de Qiao por su talento.

Yan fue contratado como gerente del Banco Dadeheng y pasó a dirigirlo durante 26 años. El negocio prosperó y se convirtió en uno de los bancos más competitivos de China.

Vencer la adversidad

En 1883, Shanghai fue sacudida por la agitación: lluvias torrenciales, una plaga, caos en los mercados y una crisis debido a un colapso en el precio de la seda. Incluso los grandes empresarios confucianos fueron duramente golpeados, Hu Xueyan por ejemplo, tuvo que cerrar la sucursal de Shanghai de su banco.

old_shanghai
En 1883, Shanghai fue sacudida por la agitación: lluvias torrenciales, una plaga, caos en los mercados y una crisis debido a un colapso en el precio de la seda. (Imagen: vía Dominio Público

Pero Ye Chengzhong estaba entrando en una etapa diferente en su vida.

Ye fue un pionero en el transporte y el envío. En el apogeo de su éxito, sus activos se valoraron entre 6 y 8 millones de monedas de plata, lo que equivale a una décima parte de los ingresos anuales del gobierno Qing.

Cuando ocurrió el desastre, Ye evitó lo peor retirando todos sus depósitos bancarios a principios de 1883 y esperó una oportunidad, y esta aparceció en el negocio del queroseno, cerrando los derechos exclusivos de distribución en China para el queroseno de Standard Oil.

Ese año, Standard Oil envió una gran cantidad de queroseno a Shanghai, con la esperanza de aumentar las ventas para compensar su pérdida en Londres.

Ye se encargó de esos envíos y desplazó su atención de la agitada Shanghai al río Yangtze y las áreas costeras, estableciendo 18 sucursales de distribución en Ningbo, Wenzhou, Zhenjiang, Tianjin, Guangdong y otras ciudades y puertos comerciales.

A continuación, construyó una infraestructura de transporte comprando barcos de algodón inactivos, disponibles debido al colapso de esa industria. Acumuló más de 100 barcos y los usó para transportar queroseno, carbón, hierro y otros materiales por el río Yangtze.

Por lo tanto, en 1883, lo que se suponía que era un año sin esperanza, la ganancia de Ye fue de 100.000 monedas de plata, una suma extraordinaria.

 

Cumplir la palabra, tratar siempre de manera justa y directa, confiar plenamente en las personas confiables y ser flexible frente a la adversidad son los principios más preciados de los empresarios confucianos.

 

Leave a Comment