Los cinco lugares donde la influencia de China está creciendo

Por: Kristina Chew, Care2

Los ciberataques y los déficit comerciales: éstas fueron sin duda puntos de la agenda de la reunión sostenida en meses anteriores entre Barack Obama y el líder chino, Xi Jinping. China no mostró arrepentimiento sobre el ciberespionaje ( tema que se vio ensombrecido por las revelaciones del ex agente de la CIA, radicado hoy en Rusia), sin embargo, un tema que no se pudo omitir fue: el cambio climático.
Haciendo hincapié en un espíritu de cooperación, Obama pidió esfuerzos conjuntos para hacer frente al cambio climático, incluyendo intercambio de información sobre tecnologías de energía limpia y la reducción significativa en la producción del nuevo «gas súper invernadero» – responsables de generar los hidrofluorocarbonos (HFC) que se utiliza principalmente en aparatos de aire acondicionado y refrigeradores.
Mientras que China parece estar tomando en serio la contaminación que se genera al interior de sus propias fronteras, quedan muchas preguntas acerca de si hay una real preocupación real por los problemas ambientales del resto del mundo, especialmente en aquellos países en los cuales ha realizado inversiones.

China y los HFC
China, es el mayor productor mundial de HFC y se ha resistido hasta ahora a las demandas por reducir su emisión y dependencia de estos gases. Ante esto se logró a partir de abril del presente, un acuerdo para poner fin a la producción de HFC para el 2030, un acuerdo impulsado por un paquete de ayuda por $ 385 millones de dólares (usa) presentada en el marco del Protocolo de Montreal.
China se ha resistido acordar compromisos que lo vinculen, con el argumento de que hacerlo sería injusto teniendo en cuenta su estado de desarrollo. Numerosos informes sobre la contaminación del aire en las grandes ciudades y la mala gestión de los recursos ambientales, aunado al desarrollo de minas en el Tíbet, sólo ha contribuido a dar la sensación al mundo de que Beijing no está tomando en serio invertir en las llamadas energías verdes, en otras palabras no está tomando en serio su papel protagónico en cuestiones ambientales.
Con la economía de China que ocupa el segundo más grande en el mundo y con las predicciones que superará los E.U. por el puesto # 1 en cuestión de años, parece que ha llegado el momento de reconsiderar las afirmaciones que señalan que China no puede aplicar las regulaciones ambientales más estrictas por su temor a que esto obstaculiza su desarrollo.

Contrastante resultan las señales del aparentemente creciente poderío económico de China, cuyos inversionistas de ese país han apostado fuertes cantidades de dinero en todo el mundo, lo que presupone la construcción de un «imperio económico», como así lo han señalado Heriberto Araújo y Juan Pablo Cardenal en una publicación en el “The New York Times”.

El creciente imperio económico de China

Éstos son sólo algunos de los lugares en los que la influencia de China está creciendo considerablemente:

1. El Ecuador
El Banco de Exportación e Importación de China ha invertido para la construcción de tres represas hidroeléctricas en Ecuador, una incluye una inversión por $ 2.3 mil millones de dólares en la presa Coca Codo Sinclair – un proyecto de 1500 megavatios la cual podrían dañar la cascada más alta del país, las cataratas de San Rafael. Estas cascadas son parte de la Reserva de Biosfera Sumaco, que se encuentra en la zona de transición entre la biodiversidad de los Andes y el Amazonas.

En riesgo las cataratas de San Rafael. Estas Cataratas de San Rafael, Reserva de Biosfera de Sumaco (Temescal1859/Flickr)
En riesgo las cataratas de San Rafael. Reserva de Biosfera de Sumaco (Temescal1859/Flickr)

2. Sudán
China también tiene una mano en el proyecto de ingeniería más grande de África, la presa de Merowe en el Nilo en Sudán. Esta represa hidroeléctrica ha sido descrita como uno de las «más destructivas» en el mundo. Tiene una capacidad de 1,250 megavatios y ha duplicado la generación de electricidad de Sudán pero ha desplazado a unas 50,000 personas de su lugar de origen.
China también ha invertido miles de millones de dólares en el petróleo de Sudán, pero ha mostrado poco respeto por los derechos humanos. Mientras que China ha mostrado algo de apoyo a las fuerzas de paz en Darfur, China se ha abstenido en votar a favor de la mayoría de las medidas de las Naciones Unidas que están destinadas a «atraer o forzar a Sudán para proteger los derechos humanos en ese país», según NPR.

Esta construcción de la represa hidroeléctrica ha sido descrita como uno de las "más destructivas" en el mundo (David Haberlah/Flickr).
Esta construcción de la represa hidroeléctrica ha sido descrita como uno de las «más destructivas» en el mundo (David Haberlah/Flickr).

3. Grecia
La compañía china Cosco ha alquilado (por 500 millones de euros o 647 millones dólares) la mitad del puerto griego de El Pireo desde el 2010. Por lo que el manejo del volumen de las cargas está en manos chinas aunque la mitad sigue en manos de Grecia, donde los trabajadores aún tienen salarios relativamente más altos y el trabajo se desarrolla de acuerdo a las normas laborales.
En contraparte los sindicatos de Grecia en verdad han combatido la toma del puerto del Pireo por parte de los inversionistas chinos. Como un trabajador de Cosco con varios años de antigüedad ha señalado: la inversión china ha dado lugar a «las normas laborales chinas» en los que la seguridad de los trabajadores se ve comprometida de forma rutinaria y uno puede ser despedido en cualquier momento.

4. Groenlandia

El año pasado, Groenlandia (cuyo salario mínimo es una de las más altas del mundo) aprobó una ley que permite a los trabajadores extranjeros en el país ganar salarios por debajo del salario mínimo legal de la localidad. Es decir, Groenlandia cambió su ley por una concesión a China para tener acceso a su dinero y experiencia para desarrollar los recursos en el territorio ártico.
Las compañías chinas mantuvieron la postura de que sólo invertirían en el «enorme riesgo y en la costosa explotación de los vastos recursos mineros de Groenlandia» sólo si miles de empleados chinos con bajos salarios podían ser autorizados a trabajar en el país.

En Groelandia se aprobó una ley que permite a  trabajadores extranjeros ganar salarios por debajo del salario mínimo  de la localidad (European Environment Agency/Flickr).
En Groelandia se aprobó una ley que permite a trabajadores extranjeros ganar salarios por debajo del salario mínimo de la localidad (European Environment Agency/Flickr).

5. Estados Unidos
Una empresa china, Shuanghui, hizo la oferta para hacerse cargo de la empresa estadounidense Smithfield Foods, lo anterior abrió preguntas sobre la seguridad alimentaria a raíz de numerosos informes y estudios académicos que han señalado el uso excesivo de antibióticos en las granjas chinas. Otras empresas estadounidenses que han cedido su lugar a empresas chinas son; la división de computadoras personales de IBM y las salas de cine AMC; China también ha invertido en una serie de acciones de E.U.

China se ha convertido en un importante inversionista en Alemania y Australia y controla los oleoductos que atraviesan Asia desde Turkmenistán hasta China.
Como Araújo y Cardenal escribieron: «es China, la que tiene que adaptarse al mundo y no al revés». Tenemos que hacer que China sostenga sus promesas de reducir el uso de HFC y luchar para que este país proteja los recursos ambientales y humanos así como los derechos de los trabajadores, con un ojo crítico ante la creciente influencia de este país alrededor del mundo.
Quizás Pekín limpie su aire, pero ¿de qué sirve esto si las inversiones económicas de China están contaminando el resto del mundo?

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