Fantasmas en la cultura china: El burro de 3 patas

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Nspirement Staff
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Por: The Epoch Times

 

Una pareja de ancianos tenía un hijo que todos los días tenía que comer carne. Si no lo hacía, sentía un dolor horrible en su cuerpo y quizás moriría. Un día, él quiso comer un burro... (Wang Jiayi / The Epoch Times)
Una pareja de ancianos tenía un hijo que todos los días tenía que comer carne. Si no lo hacía, sentía un dolor horrible en su cuerpo y quizás moriría. Un día, él quiso comer un burro… (Wang Jiayi / The Epoch Times)

Había una vez una pareja de ancianos que disfrutó de una vida cómoda, tenían su propia tierra y su casa.

La pareja de ancianos tenía un hijo que era muy inteligente y lo amaban mucho. Pero su hijo tenía una extraña costumbre, tenía que comer carne en cada comida que le daban. Si no comía carne, sentía un dolor horrible en su cuerpo y quizás hasta podría morir.

La pareja de ancianos necesitaba asegurarse de que su hijo debía comer carne todos los días, por lo que ahorraron cada centavo para gastarlo en la carne de su hijo.

El hijo creció rápidamente y ya tenía veinte años, por lo que la pareja de ancianos necesitaba comprar más carne para satisfacerlo.

La pareja de ancianos también pasó mucho tiempo y esfuerzo tratando de encontrar una cura para la condición peculiar de su hijo, pero su búsqueda fue inútil.

Al final, la pareja de ancianos tuvo que vender su casa, la tierra y todas sus pertenencias. Sólo les quedaba un burro. Sin embargo, su hijo todavía tenía un apetito insatisfecho por la carne.

Entonces les dijo a sus ancianos padres: “Yo he sido adicto a la carne durante tantos años. Si ustedes me dejan comer al burro, les prometo que mi enfermedad se curará inmediatamente. Si no me dejan comer al burro, me temo que voy a morir“.

La pareja de ancianos estaba muy preocupada y no tenía más remedio que decirle a su hijo que sí. Después de todo, la vida de su hijo era más importante que la vida de un burro y si la carne de burro podía curar a su hijo, entonces bien valdría la pena el sacrificio de su último activo restante, el burro.

La pareja de ancianos contó tristemente su historia a un monje que pasaba. El monje se rió: "¡Ustedes dos son tan tontos! ¿Están seguros de fué su hijo el que partió?" (Jamehand / Flickr)
La pareja de ancianos contó tristemente su historia a un monje que pasaba. El monje se rió: “¡Ustedes dos son tan tontos! ¿Están seguros de fué su hijo el que partió?” (Jamehand / Flickr)

La pareja de ancianos asintió con la cabeza y el trato se hizo. Entonces el hijo añadió: “sin embargo, hay una condición. Ustedes no comerán ni un bocado del burro, tengo que comérmelo todo. Si ustedes están tentados a tomar incluso un pequeño bocado y saborearlo, mi enfermedad no se va a curar“.

Así que de acuerdo a su disposición, la pareja de ancianos salió y fueron a buscar al burro de inmediato. Fue así que mataron al burro, lo prepararon y luego lo cocinaron sobre un lecho de brasas.

Cuando estaban cocinando la carne de burro, la pareja de ancianos pensó en la cantidad de carne que había para una sola persona. Por lo tanto, estuvieron de acuerdo en que su hijo se aburriría de comer carne de asno todos los días, por lo que se sirvieron de una pierna y sirvieron a su hijo el resto.

 

Cuando su hijo se comido hasta el último tendón de carne del burro, el joven comenzó a sentirse mal y murió.
Con lágrimas corriendo por sus mejillas, la pareja de ancianos se lamentó de la pérdida de su amado hijo. Durante días, meses y años, derramaron lágrimas por el pesar de no haber cumplido  su promesa ante su hijo. Sintieron como si toda su vida se hubiera terminado.
Un día, un monje que pedía limosnas visitó a la pareja de ancianos. Al ver sus caras tristes, les preguntó qué les pasaba. La pareja de ancianos contaron su triste historia. El monje se rió: “¡Ustedes dos son tan tontos! ¿Están seguros que es su hijo al que han perdido? O ¿es un recaudador de deudas?La pareja de ancianos se sorprendió y se sintió ofendida.
“Quiero explicar lo que dije al decirles tontos; Ustedes deben estar felices por haberse finalmente deshecho de su recaudador “, dijo el monje. Luego se preguntó por un momento y añadió: “Pero parece que no le han pagado en su totalidad todavía, todavía le deben y seguramente va a volver a cobrar el pago final“, dijo el monje.
Al enterarse de que su hijo podría volver a visitarlos, la pareja de ancianos se sintió confortable, ya que podrían ver a su niño amado. Así que le preguntaron al monje: “¿Qué crees que debamos hacer?” El monje dijo: “Él va a volver por la noche, así que pongan sus cosas sobre su cama para que se vea como si estuvieran durmiendo. Voy a meditar en el suelo y se pueden ocultar detrás de mí. Recuerden, no importa lo que pase, manténganse muy tranquilos o podría hacerles daño. “Dijo el monje.
La pareja de ancianos siguieron las instrucciones del monje y prepararon su cama, se escondieron detrás del monje y dejaron la puerta abierta para su visitante.
A media noche, una sombra entró en la habitación. A medida que la sombra se acercaba a la pareja de ancianos, ellos estuvieron a punto de gritar, la sombra era de hecho su hijo. Sin embargo, su hijo ahora se parecía más a un demonio, con un feroz brillo en sus ojos.
Por un lado, el demonio estaba sosteniendo una cuerda de plomo que tiraba de un burro de 3 patas. Por otro lado, el demonio estaba agarrando un cuchillo. A continuación, se detuvo frente a la puerta del dormitorio y furioso ató el burro a la misma. Luego, con las manos libres, el demonio corrió hacia la cama donde él pensaba que la pareja de ancianos estaban durmiendo y comenzó a apuñalarla salvajemente.

A medianoche, un fantasma que parecía ser su hijo, pero con feroces ojos relucientes,... apareció. Con rabia quería matar a la pareja. (Ed-meister/Flickr)
A medianoche, un fantasma que parecía ser su hijo, pero con feroces ojos relucientes,… apareció. Con rabia quería matar a la pareja. (Ed-meister/Flickr)


El demonio juró con ira y gritó: “Les dije que no comieran del burro, pero comieron. Si no hubieran comido, podrían haber pagado su deuda, pero comieron de una pierna. Así que ahora tengo un burro con sólo tres patas, ¿de qué sirve lo que me han dado? No puedo andar o usarlo para el trabajo. ¡Es todo por su culpa! Si ustedes no me pueden pagar con dinero, tendrán que pagarme con su vida“. El demonio continuó gritando y apuñalando por largo tiempo, luego desató al asno y se fue.
Los ancianos estaban muy asustados, después de todo, si no hubiera sido por el plan del monje, ellos habrían sido cortados en pedazos por el demonio mientras dormían.
Al ver lo que el demonio había hecho con su cama, la pareja de ancianos se iluminó al hecho de que el hijo que tenían tan tristemente afligido era de hecho su cobrador de deudas.
Después de que la pareja de ancianos se dio cuenta de la verdad, no se sintieron tristes por la pérdida de su hijo.

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