El hombre que no pudo aceptar la verdad

Por: The Epoch Times

La siguiente historia es del libro el Período de los Reinos Combatientes, el cual en unos de sus capitulos narra la carrera política de Han Feizi.

A veces la verdad puede ser demasiado fácil de creer y aceptar y no por eso ha que negarla (Bcmom/Flickr).
A veces la verdad puede ser demasiado fácil de creer y aceptar y no por eso ha que negarla (Bcmom/Flickr).

Hace mucho tiempo, en la antigua China, un visitante llegó a la provincia de Henan. Su aparición sugiere que él era fuerte. Este hombre nunca había visto a un yugo, que es una barra de madera o un marco por el cual los animales de tiro como los bueyes o caballos jalan de un carro o carreta.

El visitante le preguntó a un transeúnte que apunta a un marco de madera: «¿Qué es esto?» El hombre respondió que se trataba de un yugo. El desconocido miró a su alrededor y señaló a otro objeto y le preguntó a la misma persona: «¿Y qué es eso?» La persona respondió que era también un yugo.

Al oír esto, el extraño se enojó y golpeó al hombre, gritando: «¡Usted debe estar engañándome! ¿Cómo pueden dos cosas diferentes tener el mismo nombre?«

Moraleja de la historia

A veces la verdad puede ser demasiado fácil de creer y aceptar; Sin embargo, antes de que uno la rechace de forma impulsiva, es mejor pensar con calma y luego decidir. Cuando nos negamos a admitir una verdad simple y en cambio nos enojamos y molestamos, no seamos tan tontos como el visitante que preguntó acerca de los yugos y no pudo aceptar esta verdad.

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